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Tentaciones a boca de urna que pueden esconder el ocaso

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Las señales recibidas luego de las elecciones del domingo van en la dirección de un necesario golpe de timón por parte del gobernador.

Se lo pidan o no, el gobernador Celso Jaque debe darle un golpe de timón a su gestión, estremecerla, sacudirla y actuar con energía. La duda, las cavilaciones y también las especulaciones, frente al vendaval de presiones que recibió desde el primer minuto después de conocido el resultado electoral del domingo para que echara a funcionarios y asumiera como propia la derrota, sólo retrasarán la recuperación que necesita la administración del Gobierno.

Las señales deben evidenciarse en un cambio de actitud en este preciso momento en el que todo indica que será difícil conseguir un mínimo de garantía para gobernar ante una oposición que ha tomado el triunfo del domingo con gusto a revancha.

La revancha, acompañada de ciertas actitudes propias de un desahogo largamente esperado, salió a la luz el miércoles, en la Legislatura, 72 horas después del batacazo en las urnas. ¿Acaso el oficialismo hubiese actuado de otra manera de haber ganado? Posiblemente no. Seguro que no. Y es ahí donde radica el problema de base de la dirigencia política provincial, lejos, muy lejos de lo que espera la ciudadanía.

Hay entre diez y un quince por ciento de votos que no tienen propiedad. El dato ha sido calculado en función de las encuestas previas que se publicaron en los días anteriores al comicio y comparando los comportamientos históricos de elecciones pasadas. Es decir, creer que un triunfo es un cheque en blanco para gastar en antojos no es otra cosa que equivocar el camino que marcó y ordenó tomar el elector con estas elecciones.

El cobosrradicalismo esperaba el triunfo del último fin de semana como quien espera la tabla a la que aferrarse en medio de un naufragio y para desatar esa presión amarga contenida que lo había indigestado desde octubre del 2007. Y lo hizo de la peor manera, cuando trabó, junto a los demócratas y al ARI, la sanción de la emergencia sanitaria en la provincia para hacer frente a la gripe A. Mezquino y bochornoso resultó ser el papel opositor, porque con la salud de la población no se juega y tampoco debe sacarse algún rédito político especulando con una coyuntura muy especial. Porque para eso, además, están los controles. Si la oposición desconfiaba, quizás con razón, del uso de los recursos que de manera indiscriminada podría hacer el oficialismo, sólo tenía que asegurarse el manejo de ese sistema. Pero no trabar. Políticamente, también fue un error. Le dieron al gobernador Celso Jaque, uno de los padres indiscutibles de la derrota oficialista del domingo, la posibilidad de jugarse una carta valiosísima para acercarse al sentido común de la gente, una propiedad que perdió casi el mismo día en que tomó el control de la provincia a fines del 2007. Esa decisión lo recuperó un poco.

Una conclusión apresurada de cómo nos puede ir en los próximos meses a los mendocinos apunta por el lado del pesimismo. Salvo un cambio de actitud del oficialismo y de la oposición, a quienes se les exige que pongan las barbas en remojo.mazazo en ciernes. Si la oposición, cobista, especialmente, se ha empecinado en cobrarse las amarguras y momentos inciertos que vivió en el último año y medio, asumiendo un comportamiento sorprendente por la falta de mesura y madurez, el oficialismo no se queda atrás si luego del domingo decide, perdido por perdido, profundizar el rumbo de algunas políticas fuertemente polémicas sobre asuntos estratégicos que había insinuado antes de las elecciones, como, por ejemplo, el darle vía libre al nuevo esquema de tarifas del servicio eléctrico actualmente frenado.

Hay algunos indicios que permiten concluir que el gobierno de Celso Jaque intentó hacer prender una operación periodística de confusión social sobre este asunto tan sensible.

El tema es preocupante, porque, al parecer, la maniobra que no prendió en ciertas redacciones apuntaba a instalar en la ciudadanía que el gobierno había dispuesto, sin que nadie lo confirmara, una marcha atrás en el aumento de 24 por ciento de la tarifa domiciliaria para financiar al sector eléctrico, en concreto, a Edemsa, la principal beneficiaria con una transferencia de recursos a su cuenta de unos 100 millones de pesos para este 2009.la historia. Manos de funcionarios anónimos e invisibles decidieron devolver al EPRE el voluminoso expediente conteniendo la documentación del recalculo tarifario que estaba en las dependencias del Ministerio de Infraestructura. Junto con el envío, se adjuntaba una orden enigmática, misteriosa, sorprendente: "archívense" todas las actuaciones. La orden estaba firmada por la subsecretaria de Servicios Públicos, Patricia Martínez. La documentación tomó de alivio a los técnicos del EPRE porque no la esperaban. Interpretaron que significaba que el Gobierno había decidido dar marcha atrás con el aumento y cumplir con todo el procedimiento de audiencias públicas y cálculo nuevamente. Pero en el Ejecutivo nadie se hizo cargo de una decisión tan importante. Una copia de ese nuevo expediente llegó a nuestras manos en la redacción de El Sol. Sin embargo, como le ocurrió a los técnicos del EPRE, en el Ejecutivo sólo se consiguió silencio en torno al supuesto archivo del aumento. Ni siquiera Martínez, quien había firmado ese remito, hablaba. No se la pudo encontrar en ningún lado. Las elecciones estaban a sólo unas horas. En las empresas, tampoco había queja alguna de la marcha atrás en la decisión del Gobierno que las perjudicaba directamente. Hasta que, tres días antes del domingo eleccionario, apareció una pieza administrativa que solicitaba de nuevo el expediente al Ministerio de Infraestructura para que todo siguiera su curso. La nueva explicación daba cuenta de que el Ejecutivo había cometido "un error" en el archivo de todo el expediente y, por ende, de la decisión de incrementar la tarifa. No es ingenuo suponer que si se publicaba la falsa decisión del Gobierno, podía llegar a beneficiar electoralmente a los candidatos del oficialismo. Aunque llamaba la atención que el Gobierno no lo informara, sabiendo que la medida podía llegar a reconectarlo con parte de la sociedad.

El decreto con el aumento no ha sido publicado, por ahora. Es posible que el Ejecutivo esté muy presionado por Edemsa, situación para nada desechable. Pero se supone que, luego del domingo, tomar una decisión de semejante impacto puede parecerse a un suicidio político, a una quema de naves. Aún no lo sabemos.

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Cachetazo doloroso

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El cobosrradicalismo parece haberse impuesto más por los errores del oficialismo que por los aciertos de la entente conformada por el partido del vicepresidente con la UCR, lo que de todas formas no le quita méritos a la campaña opositora que, logró meterse en lo más profundo del elector, aprovechando una coyuntura favorable en todo sentido.

Fue un cachetazo más doloroso que el esperado. La diferencia por la que el Frente Cívico se ha impuesto sobre los candidatos del oficialismo refleja el profundo malhumor de la gente por la marcha de las cosas. El voto a favor de "la gente de Cobos" es más bien un voto en contra del gobierno de Jaque y de los candidatos que propuso la administración.

El cobosrradicalismo parece haberse impuesto más por los errores del oficialismo que por los aciertos de la entente conformada por el partido del vicepresidente con la UCR, lo que de todas formas no le quita méritos a la campaña opositora que, logró meterse en lo más profundo del elector, aprovechando una coyuntura favorable en todo sentido.

Lo interesante es ver lo que viene de aquí en más, porque el resultado de ayer sepultó, con una sentencia abrumadora que impresiona, aquel contrapunto entre Jaque y la gente por la seguridad y los niveles delictivos de la provincia. Eso ya es una historia con un final que se conoció este domingo; una historia que acompañará al gobernador en su vida política, desde ya, pero que deberá leer bien el peronismo para los próximos dos años y medio. Lo que viene tiene que ver, en primer lugar, con Julio Cobos.

El vice está disfrutando de otro éxito electoral que lo reencuentra con el calor de la gente. Ayer mismo se convirtió en candidato a la presidencia. Sin embargo, debe tomar nota que Mendoza es un microclima y, como tal, debe salir de él rápidamente para incursionar en Buenos Aires. Es allí en donde tendrá que hundirse en el barro y pelear la primera magistratura ante adversarios que lo enfrentarán con todas las armas posibles junto a las trampas más sucias que se conozcan.

Ahora, el futuro lo coloca en la línea de sucesión del kirchnerismo. Estar a la altura de lo que pide la sociedad, que no es sólo decencia e institucionalidad, será su desafío mayor, y romper con el maleficio de los gobernantes radicales, en caso de que llegue.

Y lo otro que viene es un giro en el gobierno de Jaque. Un recambio ministerial seguido de un relanzamiento es lo que se impone de aquí en más y volver a concentrarse en gobernar despojado de la presión de elecciones por venir. El golpe fue duro. Debe despertar y reconstruir tramo a tramo el vínculo que se rompió de entrada y que se manifestó con rotunda claridad ayer.

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El lunes, la misma historia

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Es una mala noticia enterarnos, como lo debemos hacer aunque nos cueste encontrarnos con esa realidad, que un triunfo del Frente Cívico o del justicialismo o de los demócratas no cambiará el rumbo que tienen las cosas en Mendoza desde hace muchos años atrás.

Qué otro escenario más que un plato de ñoquis para el lunes 29 al mediodía. Ningún otro.
Luego del domingo, ni a Mendoza ni al país le pasarán nada y, en todo caso, ¿es esto último una buena noticia para el país y para nuestra provincia? Debería serlo, sin dudas, frente al cúmulo de visiones agoreras que algunos candidatos, protagonistas de la campaña electoral, se empeñaron en transmitir en sus comienzos, cuando se decía que si no se imponía uno o el otro, el caos se apoderaba del territorio. Nada de eso ocurrirá, desde ya. Pero que no pase nada es, en cierta medida, una mala noticia para el futuro de la provincia.
Es que el fenómeno electoral en el que estamos inmersos nos ha mostrado lo mismo en distintos envases. Los productos sólo cambiaron el envoltorio, la caja en la que se presentaron, invirtieron en el packaging para diferenciarse. Apostaron a lo más vistoso, o a lo calmo y previsible, y hasta se mostraron cancheros, con giros y guiños a un público determinado. Pero es una mala noticia enterarnos, como lo debemos hacer aunque nos cueste encontrarnos con esa realidad, que un triunfo del Frente Cívico o del justicialismo o de los demócratas no cambiará el rumbo que tienen las cosas en Mendoza desde hace muchos años atrás. En el país tampoco, hay que decirlo.
La política seguirá vacía y ausente como ha estado, porque ninguno de los candidatos de los partidos tradicionales parece tener el perfil y la altura necesaria como para hacerle producir un giro a la situación. Claro que al no estar en juego un cambio de gobierno, quizás pedir o reclamar que luego de una legislativa como la de este domingo se produzcan fenómenos excepcionales que hagan estremecer positivamente a la provincia, suene exagerado. No se trata de eso tampoco. Sin embargo, en la agenda de temas que nos mostraron los seis principales candidatos de los partidos tradicionales faltó la visión estratégica sobre temas estructurales que deben ser abordados en algún momento.
El nuevo Congreso que alumbrará el resultado electoral debe tener sí o sí la capacidad de plantearse discusiones a fondo sobre el uso de la energía, la minería, el agro, la industria, es decir, sobre el futuro y el rol del país ahora y para dentro de diez o quince años, pero desde lo estratégico, y darse, quizás, el debate para alumbrar a quién o quiénes deberán liderar esos objetivos cuando se extinga el kirchnerismo, un proceso que ya se inició con la llegada de Cristina al poder y que podría acelerarse según el resultado de estas elecciones. Ese líder, ¿saldrá del grupo que forman Scioli, De Narváez, Reutemann, Cobos? Y en caso de que sea así, ¿son realmente ellos los capacitados para encabezar el proceso? Veamos. ¿El peronismo del postkirchnerismo alumbrará a un líder con esa visión y convicción, con la fuerza necesaria para calmar la voracidad que el propio movimiento tiene por el poder de caja, por el poder de influencia, por el poder de lobby, por el poder económico pero no tanto por ese tipo de poder que requieren las transformaciones que alguna vez tuvo, en sus orígenes?
Es una incógnita, en realidad. Si lo que viene después de los Kirchner, a la vista del 2011, está dentro de lo que el peronismo puede mostrar, el futuro es incierto y casi desalentador. De Narváez es peronismo también, por eso de que el peronismo se ha jactado de ser tan amplio y acogedor que allí conviven todos los que se dicen peronistas y nadie se los cuestiona. De Narváez es una cara de ese peronismo también, de ahí que el movimiento debe darse una nueva discusión y redefinir objetivos y perfil.
Tampoco la oposición a nivel nacional pareciera estar en condiciones de tomar esa brasa incandescente. En realidad, es un riesgo y un desafío, y también invertir años en estudios, programas, en el descubrimiento de proyectos que no darán ningún tipo de rédito en términos políticos como los que hoy se buscan. Ahí está Cobos. Un fenómeno de los medios, casi un producto de la fantasmática social argentina del momento, dicho en términos psicológicos, pero igual de real como de imaginario.
Cuánto de todos los desafíos urgentes a los que necesita hacer frente el país, como este de parir un plan estratégico sobre su lugar en América latina y en el mundo, puede surgir de un político como el mendocino, a quien literalmente le construyeron poder a su alrededor y quien lo hizo, esencialmente el establishment de la UCR, lo hizo aparentemente utilizando su figura para acceder, aunque más no sea, a la posibilidad de pelear por un lugar expectante desde donde saltar al poder real. Cobos tiene esa posibilidad encabezando la UCR. Pero hay que salir del microclima creado en Mendoza, en donde todo se muestra teñido por el frente que encabeza, ante un oficialismo de capa caída y dueño de un sinfín de errores y
desaciertos, para darse cuenta con claridad de que a esta alternativa opositora puede costarle llegar más de lo que se piensa. Hay que observar Buenos Aires, en donde se concentra 40 por ciento del volumen electoral del país. Es allí en donde tiene que ganar Cobos, es allí en donde tiene que caminar, es allí en donde ya debería haber empezado a construir y tejer el poder que necesita para acceder a la primera magistratura. El radicalismo, cuando accedió, lo hizo en circunstancias muy especiales del país. Tomando los últimos años: Alfonsín fue el hombre que la sociedad seleccionó para salir de la dictadura. Y Alfonsín era el hombre. De la Rúa fue el elegido en una circunstancia en la que la sociedad necesitaba volver a creer en la decencia luego del desastre provocado por el menemismo. De la Rúa no respondió, resultó ser el fiasco que los pibes de hoy devenidos en adultos mañana sólo reconocerán como el triste personaje de una programa de humor de la televisión.
El postkirchnerismo demanda un escenario particular para volver a crecer, para administrar los golpes de la crisis mundial, para hacerle frente al desempleo, al ingreso equitativo, a un nuevo esquema o sistema que cambie de plano la forma de redistribuir la renta petrolera vigente desde los 90, la renta del sector agropecuario y un perfil de país que priorice sus industrias y las proteja. ¿Será Cobos el elegido? Y, en ese caso, ¿podrá?
El pueblo hablará, y comenzará a hacerlo este domingo.

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Después del 2007, ¿alguien puede arriesgar el resultado?

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En una semana, los mendocinos volveremos a cultivar civilidad y a ejercer ciudadanía en todo sentido. Y cada uno sentirá que tiene en sus manos buena parte del futuro provincial en varios aspectos, tantos como los sueños, las vivencias y las expectativas del electorado.
Debería ser así.


Toda elección debe servir para extraer algo positivo, para tomar colectivamente, de ser posible, el néctar virtuoso que le permita a la sociedad nutrirse de lo bueno, de lo productivo, de las ideas justas y necesarias que nos lleven al crecimiento en todo sentido. Una vez cada dos años estamos frente a ese escenario.
Y en una semana, los mendocinos volveremos a cultivar civilidad y a ejercer ciudadanía en todo sentido. Y cada uno sentirá que tiene en sus manos buena parte del futuro provincial en varios aspectos, tantos como los sueños, las vivencias y las expectativas del electorado.
Debería ser así.
El problema es que la dirigencia política no lo ha entendido. La política tradicional leyó -como casi siempre ocurrió-, equivocadamente el momento, y por ende actuó en consecuencia. Al revés de lo sucedido en Buenos Aires y Capital Federal, en donde aparecieron los candidatos denominados "testimoniales", porque no asumirán las bancas en caso de imponerse, candidatos alimentados por el kirchnerismo, en Mendoza alumbramos los candidatos "virtuales": meros personajes deslucidos que optaron ser por otro u otros y no por sí mismos.
En realidad, el papel de figurantes que les cupo a los candidatos del oficialismo y del cobosrradicalismo sucedió por una razón y cuestión fundamental: ninguno pudo superar el protagónico que la misma gente les ordenó cumplir tanto a Celso Jaque como a Julio Cobos, los excluyentes hombres políticos del momento en la política mendocina. Y otro motivo, importante también, fue que ninguno de los contendientes quiso sobreponerse al lugar que les tocó en suerte. O quizás fueron elegidos sabiendo que no lo harían, lo que es más preocupante, por lo que viene.
Ambos políticos pusieron en juego todo su potencial pero en condiciones muy diferentes. A Jaque, por ejemplo, le tocó bailar con la indeseada de la fiesta, por mérito propio, pero también por una coyuntura que se empecinó en hacerle la vida imposible desde el vamos mismo de la gestión, en un hecho histórico que nunca se había dado en contra de un gobernante con tanta virulencia. La falta de luna de miel y los errores del comienzo, luego del sacudón de aquella promesa incumplida, signaron su futuro: cuesta arriba sin descanso portando una cruz demasiado pesada.
Cobos, como contrapartida, se vio en el mejor de los mundos: un escenario ideal, opositor por conveniencia personal, portador de una imagen sorprendentemente alta y viéndose seguro ganador del examen del 28, puso en juego la posibilidad de su candidatura presidencial siendo el mimado y casi estandarte del no oficialismo argentino, que ve en él la llave de entrada al fin del hegemonismo del matrimonio K.
Ambos se juegan, entonces, todo lo que hoy tienen. Jaque, de salir derrotado, es muy posible que deje de pertenecer al olimpo kirchnerista y ese sería el castigo postelectoral. Asunto que quizás, de concretarse, pueda transformarse en un hecho positivo, una especie de luz al final del túnel, la que podría hallar si reconsidera el rumbo. Tiene con qué hacerlo, a dos años y fracción de dejar el poder. Eso sí, las aguas se dividirían entre aquellos interesados en continuar en el poder para transformar y los que, como ahora, sólo pretenden permanecer en el manejo de la caja. Los dos bandos, esos dos estilos, están claramente identificados en el gobierno del malargüino.
Cobos, sin embargo, con todo para ganar, puede perderlo todo. Lo que tiene y lo que puede llegar a tener. Convencido de que debe triunfar en su provincia, aunque sea por un voto, el vicepresidente se concentró definitivamente en Mendoza. Sus socios nacionales le reclamaron en las últimas horas más atención, como lo hizo Elisa Carrió, que llegó a chicanearlo a través de los medios para que se permitiera sacar una foto con los candidatos del acuerdo cívico bonaerense.
Ambos utilizaron todas las armas a su disposición para esta contienda. Aunque a Jaque no se le permitió caminar con sus candidatos, igualmente virtuales como los de la oposición más fuerte, porque se entendió que la mala imagen que lo persigue como a su sombra misma, podría llegar a perjudicar las expectativas de los intendentes Adolfo Bermejo y Omar Félix. Esa directiva hasta parece que se engendró en Buenos Aires, en los despachos más cercanos a la presidenta Cristina Fernández y a los del ex presidente Néstor Kirchner. Y Jaque sucumbió, aunque nadie le impidió salir a intentar salvar algo de la ropa con un raid de inauguraciones que se extienden durante todo el fin de semana. Es que si pierden las elecciones, desde el oficialismo mirarán al malargüino como el responsable del derrumbe, a su imagen y a su gestión. Pero en caso de ganar, nadie le sacará el derecho de mostrarse como uno de los padres legítimos de la supuesta victoria, tan sorprendente como lo fue su acceso al poder, en octubre del 2007.

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Gran Mendoza, la Normandía del 28

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Todavía existe un cuarto de la gente, según las últimas mediciones de Enrique Bollati, que todavía navega en el desconocimiento y la indiferencia por los comicios.

La única característica clara de esta campaña electoral es que todo parece cambiar de un momento para el otro. Nadie puede afirmar hoy, a los días que faltan para el comicio del 28, cuál será el resultado de la legislativa y mucho menos prever qué le deparará a Mendoza y al país el reacomodamiento de piezas que tengamos desde el lunes 29.

Lo único que impera es la especulación en todo sentido: vagas ideas que van alimentando el inconsciente que cada uno pueda tener en función de sus propios intereses e impresiones políticas. Es decir que hay un escenario tan diverso que cada quien puede inferir cualquier cosa, a su gusto, sin que nadie pueda refutárselo. Eso se llama incertidumbre.

El punto es que todavía existe un cuarto de la gente, según las últimas mediciones de Enrique Bollati, que todavía navega en el desconocimiento y la indiferencia por los comicios. Ambos factores, el desconocimiento de los candidatos y la falta de interés por estas elecciones, determinan el escenario de la imprevisiblidad.

Sin embargo, en la intimidad de los partidos se van tomando decisiones a medida que van recibiendo el impacto de lo que hacen en plena campaña. Por ejemplo, el frente cívico del cobosradicalismo es el que emerge como el sector más ocupado, porque se juega tanto o más que el oficialismo. La nueva entente, con el vice Julio Cobos a la cabeza, ha comenzado a recibir informes que si bien le ratifican la preferencia de sus candidatos en la gente, la brecha que llevan no es tan amplia como pensaban y estimaban. Según Bollati, el frente va a la cabeza orillando el 30 por ciento de las adhesiones, mientras que el segundo en cuestión, el PD para este encuestador, se acerca a 28 por ciento, y el PJ, en ascenso, anda por el 24 por ciento. Los problemas que Cobos está teniendo en Buenos Aires, en donde sus supuestos aliados le han ametrallado las colectoras que había armado en aquella jungla, Buenos Aires, son producto de la falta de atención que el propio Cobos le da a ese distrito en su afán por dedicarse casi en exclusividad a garantizar el triunfo de sus candidatos en Mendoza. El riesgo es que se quede sin nada, sin Mendoza y sin presencia fuerte en el principal distrito del país. Por eso es que el centro de comando de Cobos analiza un cambio de estrategia, ante las sugerencias que le hacen para que salga del fango en el que se ha metido en  Mendoza. Esto es que, según le dicen a Cobos, el hecho de haber enfrentado en un casi cuerpo a cuerpo al gobernador Celso Jaque le trajo aparejado más daños que beneficios. Entienden que bajó un escalón al cruzarse con el propio Jaque, cuando debió haberse mantenido en la escala nacional, jugando en otra liga y no en una por el ascenso. Luego del entredicho público, Cobos no habría subido lo que esperaban, mientras que Jaque ni hizo subir ni tampoco bajar las adhesiones que hoy tiene el oficialismo. Hay varias explicaciones para este fenómeno: Jaque sigue teniendo mala imagen, pero parece circunscribirse sólo a él, sin afectar los movimientos de Bermejo o de Félix, las cabezas visibles para el Senado y para Diputados que ofrece el peronismo. Dicho de otra manera, lo de Jaque ya fue y sigue sufriendo su condena, pero el peronismo muestra otra vez su característica incombustible. Por eso sale Abraham de Guaymallén a hacer una apuesta fuerte sin ser candidato, por eso saldrá Miranda, desde Las Heras, a buscar y apuntalar el voto peronista que -entienden- terminará beneficiando a los candidatos del oficialismo y también, por ende, a Jaque.

Hay otro factor, además, que afecta a Cobos y a su frente. Un sector del radicalismo en ese frente interpreta que, de ganar cómodos el 28, quien se beneficiará será Cobos, por supuesto, pero también los hombres y mujeres que el propio Cobos alentó en las listas. Hay un cierto recelo hacia Laura Montero, porque, de salir victoriosa y por mucho margen, Cobos la impulsará como su candidata a la gobernación en el 2011, y para ese cargo hay varios que se anotan. ¿Entonces? Entonces hay que trabajar para ganar, claro, pero no por mucho margen. Increíble, pero esas cosas ocurren hoy dentro del frente político que tiene serias esperanzas de imponerse el 28.

También hay otros factores que pueden incidir afectando a Cobos y a sus socios de la UCR: en el histórico terruño radical, gobernado hoy por el cacique Fayad, se sigue de cerca el comportamiento de la militancia, mucha de ella con empleo en la Comuna. Y, sin que nadie haya podido ver o escuchar y mucho menos tener la evidencia de un papel firmado que lo pueda sostener, corre un rumor que le hiela la sangre a más de uno: que aquel a quien se lo vea batallando en las filas cobistas tiene un futuro negro, más si depende del nido de la calle 9 de Julio.

Mientras esto ocurre, mientras Cobos revisa su estrategia, los demócratas comienzan a vivir tiempos de ansiedad, porque se ven con chances. Y el oficialismo las alienta. Porque una de las conclusiones que por el momento tiene Bollati es que la irrupción violenta de Cobos en la campaña, en el mano a mano con Jaque, no sólo no lo hizo crecer en las encuestas, sino que impactó en la franja de indecisos determinando que un porcentaje de ese universo opte por el PD, que es el que, en definitiva, puede cosechar el desencanto que hay con el oficialismo, pero lo divide con el frente de Cobos. Por eso el peronismo ve con buenos ojos esa posibilidad: si tiene que crecer el PD, que lo haga, pero a costa del voto cobosradical, no a expensas del PJ.

Así las cosas, y a medida que nos acercamos a la fecha crucial, todo indica que, en un posible escenario de un triple empate, las fichas serán jugadas en el primer distrito electoral y en especial en Capital, Las Heras, Guaymallén. Es que hoy, y sólo por hoy, según números de Bollati, el segundo y el tercer distrito se anulan, porque en el Este (segundo distrito) el peronismo se impone por unos 16 puntos sobre el frente de Cobos. A su vez, en el Valle de Uco (tercer distrito), el frente gana por el mismo margen. Pero en el Sur (cuarto distrito), Sanz le va ganando la pulseada al peronista Félix por unos diez puntos -hay que aclarar que el PJ niega estos datos y dice que son ellos los que ganan-, por lo que todo desemboca en el oasis norte, en el Gran Mendoza, el territorio de la contienda por excelencia. Algo equivalente a lo que fue la Operación Overload, en la Segunda Guerra Mundial. Se verá.

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Peras al olmo no, pero...

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Ni Jaque, ni Cobos, ni ninguno de los candidatos de hoy a legisladores nacionales y que seguramente aspirarán en dos años más a la gobernación o a la presidencia, nos salvarán de nuestros problemas y angustias del momento. En absoluto. Algo que es tan claro, sin embargo, no estaría nada mal hacérselos saber a ellos por si las dudas. No vaya a ser que alguien se crea un mesías o algo así y que eso le de derecho a no hablar de nada, como muchos lo están haciendo. Por favor.

En épocas electorales todos los ánimos se crispan. El de los candidatos, desde ya; el de sus partidos que los avalan; el de los dirigentes políticos expectantes que sin ser candidatos ven jugarse todo su futuro según el resultado. La paraonia reina y las visiones conspirativas están a la orden del día. Ahora bien, veintiséis años de democracia ininterrumpida en el país nos debería haber dado algo de madurez política, en especial a quienes se desgañitan por afirmar que después del 28 de junio todo el mapa electoral cambiará, que el país tomará otro rumbo y hasta que todo se derrumbará. Pero nada de eso ocurrirá. Es imposible que suceda tremendo impacto, cualquiera sea el resultado.

El punto que parece desvelarnos es la capacidad de los candidatos y la incertidumbre que nos transmiten sobre su desempeño una vez electos para lo que se postulan. La carencia de una estrategia basada en propuestas, en temas de debate. La falta de agendas cargadas de asuntos estratégicos nos desespera y la intelectualidad se toma de los pelos en los cafés frente a la decrepitud que reflejan los integrantes del menú.

La mayoría de edad democrática nos tendría que haber puesto en claro ya que no es un problema de los candidatos eso que a nosotros nos parece, con razón hay que decirlo, que les falta. El problema es de la sociedad, entendida también para lamento de muchos como una entelequia, una referencia obligada cada vez que hay que buscar o detectar demandas.  La sociedad es todo lo que somos, con tremendas desigualdades, con una brecha entre pobres y ricos que si no se ha expandido al menos continúa inmóvil desde aquellas mejoras sustanciales registradas en el ingreso ciudadano que se logró con el crecimiento del país hasta un par de años atrás. La sociedad está formada, a su vez, por las contradicciones típicas y esos rasgos hipócritas tan comunes entre sus individuos; también por una inclinación natural al olvido, a la memoria frágil y caracterizado por un desapego por los intereses colectivos notable.

Buena parte de la sociedad mendocina –algunos sondeos dirán que es el 50 por ciento– no se ha interesado por los comicios que se vienen. Y la pregunta es: ¿por qué debería ser grave? o, ¿por qué razón súper especial la gente debería estar ocupada y sólo concentrada en la elección legislativa, cuando hay otros temas a los que les da prioridad? y, en definitiva ¿sale alguien, del menú de candidatos, favorecido por la falta de interés y de apego ciudadano por cuestiones que se ocurren supuestamente tan cruciales?
Los candidatos con más chances, tanto del oficialismo como quienes se les oponen, no mueven ninguna aguja por sí por varias razones, como la falta de conocimiento que hay de ellos y la escasa voluntad que demuestran por hacerse conocer y por discutir. Pero en especial a la gente parece no interesarles lo que digan o lo que dejen de hacer, porque no logran interesarlos. Y es obvio, pero no dramático. No es dramático porque el pueblo logrará de a poco ir depurando las listas de los mismos partidos porque deberá depurar a si mismo su lista de prioridades, de valores, de urgencias. La sociedad, sin duda, tiene que ir en ese rumbo porque de lo contrario se suicidaría y los pueblos, ya se dijo profusamente durante los aciagos días de la crisis del 2001-2002, no se suicidan, sino que evolucionan.

Por otro lado, lo que aparece como obvio: los candidatos no interesan porque ninguno de ellos está hablando –y es poco probable que lo hagan– de lo que tendrían que hablar. A ver, ¿por qué nadie habla de seguridad, por caso? La problemática se transformó en tabú luego de la durísima condena que recibió Celso Jaque con aquella promesa no cumplida de bajar el 30 por ciento el nivel de delitos. Entonces, nadie toca el tema, por las dudas. No lo hacen por respeto ante las sobredimensionadas expectativas que puedan generar al meterse en ese terreno movedizo y traicionero. No. No lo hacen porque no hay ideas de lo que hay que hacer. Sólo voluntad, como la que tenía Jaque en el 2007 y como la tienen todos quienes hoy se postulan a alguna banca. Quién puede dudar de eso.

Pero tampoco nadie se ha puesto a trabajar en cómo salir de la encerrona a la que van los adolescentes sin alternativa para desempeñarse en el campo laboral por falta de horizontes; no se conoce ningún plan para evitar desde los primeros años de la escuela primaria las tendencias que apuntan a alimentar perfiles de abusadores sexuales, o de violadores y reducir el centenar de denuncias que día tras día se reciben en la Policía o en la línea 102 sobre esa problemática. La estrategia de los candidatos es la caminata, la salida a los barrios y, de lo posible, sólo con fotógrafos y camarógrafos, nada de periodistas insidiosos que les pregunten sobre lo que hicieron en el pasado o lo que van a hacer en el futuro. La campaña, y no hay que rasgarse las vestiduras por ello, discurre entonces en los medios eléctrónicos pero sólo como canal de fotos, eslóganes e imágenes, no de dichos, ni debates porque no existen, ya está dicho.

Pero de a poco, los candidatos deberán ser mejores. Y debe ser la misma sociedad la que dé los primeros pasos para mejorar los partidos, exigirles más compromiso y no hacerles la vida tan fácil. Tampoco se trata de un que se vayan todos, porque si algo tenemos de extravagante es que cuando parecemos explotar, como lo hicimos en la crisis que derivó en la caída de De la Rúa, vamos por todo para que ese todo mute en otras formas, en otras figuras, sin que cambie nada sustancial y nos engañemos por el maquillaje.

Ni Jaque, ni Cobos, ni ninguno de los candidatos de hoy a legisladores nacionales y que seguramente aspirarán en dos años más a la gobernación o a la presidencia, nos salvarán de nuestros problemas y angustias del momento. En absoluto. Algo que es tan claro, sin embargo, no estaría nada mal hacérselos saber a ellos por si las dudas. No vaya a ser que alguien se crea un mesías o algo así y que eso le de derecho a no hablar de nada, como muchos lo están haciendo. Por favor.

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Aguas infectadas

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En medio de slóganes y frases de ocasión, transcurre la "no campaña" política. El oficialismo busca protagonismo mientras que el frente cobosradical se muestra extrañamente con cierta inacción.

Se vienen días calientes. Sin un motivo de peso para discutir entre las principales fuerzas políticas y sus candidatos de cara al 28 de junio, mientras discurre una \"no campaña\", vacía de todo, aunque abundante en eslóganes y frases de ocasión, el oficialismo se prepara para ganar protagonismo, impulsado por una serie de encuestas en donde sus candidatos comienzan a aparecer con algunas chances que les han mejorado el ánimo y por cierta inacción que, extrañamente, vuelve a mostrar el frente cobosradical. Casi como un calco de lo que fue el último proceso electoral del 2007, el frente vuelve a ofrecer candidatos que en vez de explorar sus propias potencialidades y virtudes, se apuntalan en la figura del vicepresidente, esperanzados en que los conducirá a la gloria.

La agitación puede venir de la mano del propio oficialismo, el que pasaría a convertirse en una suerte de retador, cumpliendo el papel que deberían ocupar sus oponentes. Casi una rareza que, no obstante, puede significar también la frágil voluntad y ambición opositora por acceder al poder.

La embestida pondría en aprietos al candidato del frente Ernesto Sanz al volver a reeditarse el caso de los préstamos a las conserveras que otorgó el senador cuando conducía la intendencia de San Rafael, allá por el 2000. El caso nunca cerró y, en octubre pasado, se encendió en el Concejo Deliberante sureño, luego de conocerse un informe del Tribunal de Cuentas de la provincia que puso algunas sospechas a la operatoria ordenada por Sanz. Lo que todo indica que ahora ocurrirá será la puesta en práctica de una decisión política del peronismo de llegar hasta donde pueda para desbaratar las posibilidades electorales del radical. La estrategia apuntará a la Fiscalía de Estado por haber supuestamente cajoneado la investigación del derrotero de aquellos préstamos y a reabrir la causa desde lo judicial, porque entienden que no ha prescripto.

Todo se originó años atrás, cuando en medio de la crisis del 2000 al 2002, las conserveras en San Rafael pasaban por apremios financieros graves. El precio del durazno se caía y la cosecha se venía a pique. Sanz ordenó entregar casi un 1,5 millones de pesos/dólares y los repartió en un puñado de empresas sin que estas acreditaran garantías suficientes. El intendente no tenía la autorización del Concejo, condición que obtuvo meses después de la entrega del dinero. Las empresas no devolvieron los fondos y varias se declararon en quiebra y desaparecieron. El quebranto generó que el intendente tuviera que gestionar un endeudamiento para cubrir el bache financiero, porque le faltaría plata para sostener el funcionamiento del propio Estado. Sanz y los radicales que salieron en su defensa han desechado las acusaciones y creen ver, con razón por cierto, una intencionalidad adicional a la búsqueda del esclarecimiento del caso.

Como sea, el oficialismo se prepara para asestar el golpe en la legislatura y el debate será encabezado por un legislador sureño, conocedor de algunos detalles de las operatorias.

La campaña deambulará por esos carriles y sólo se estremecerá por casos como el descripto más arriba. Será una respuesta, obvia, al desafío del propio Sanz, cuando días atrás acusó al oficialismo de esconder a Jaque por la mala gestión que el PJ viene realizando.

Pero la reacción de la gente frente a los estímulos que recibe de los candidatos es acorde, como debe ser, a las vagas propuestas y a las nulas marcas identificatorias que poseen entre ellos. Ninguno habla de seguridad ni de educación ni de pobreza ni de ninguna estrategia posible que le permita a la provincia mejorar su posición en el contexto nacional.

El último sondeo del sociólogo Enrique Bollati marca claramente lo anterior en el comportamiento de la gente. No sólo no hay temas diferenciadores entre los candidatos, sino que tampoco se los conoce y este es el punto que hoy se les escapa a los partidos y a sus candidatos. Hay un caso curioso en el trabajo. Bollati intercaló en el menú de nombres de candidatos el de su hija, Celeste Sanfeliú, obviando el apellido, para desvincularla de la encuestadora. Celeste obtuvo un 7 por ciento de conocimiento que hasta se animó a dar una opinión sobre Celeste y apareció mezclada en la lista como candidata a legisladora nacional al lado de los reales, como Bermejo, Félix, De Marchi, Sanz, Leiva, Aguinaga, Manzur, Gómez de Erice y Cousinet.

El experimento sacó a la luz no sólo el escaso nivel de conocimiento que tiene la gente de los candidatos, sino también lo que el encuestador llamó \"el sesgo vergonzante\" de algunas personas que contestan afirmativamente cuando en realidad no saben claramente de quién están hablando.

Y también, que una importante porción de ciudadanos, a poco más de un mes de los comicios, cree que el 28 de junio votaremos a presidente y que se inclinará por Cobos.

Tomando los tres partidos mayoritarios, el PJ, el frente UCR-Cobos y el PD, sus candidatos son poco conocidos, a excepción de lo que pueda suceder en los departamentos en donde algunos de ellos son intendentes, por supuesto. A Adolfo Bermejo, según el trabajo, sólo lo reconoce 25 por ciento de los encuestados, mientras que 74 por ciento no sabe quién es.

El mayor nivel de desconocimiento se ha encontrado entre las mujeres, tengan estudios primarios o secundarios.
En el caso de Ernesto Sanz, la situación es un poco más complicada: sólo lo reconoce o recuerda como tal 17,8 por ciento de los consultados, mientras que 82,2 por ciento no sabe quién es.

Juan Carlos Aguinaga, el candidato a senador del PD, sufre una situación similar a la de Sanz: 17 por ciento lo reconoce, mientras que 83 por ciento no.

No hay propuestas, no hay ideas, no hay debate. ¿Por qué será? Pareciera que es una estrategia común el seguir en estas líneas y mientras menos hable el candidato mejor, no vaya a suceder que lo saquen de contexto o caiga en la trampa de alguna campaña conspirativa a través de los medios.

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